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La industria musical está en constante expansión y crecimiento, tan es así que las grandes corporaciones y conglomerados están invirtiendo en catálogos musicales, como por ejemplo la compra de los derechos de Pink Floyd, Bob Dylan, Bruce Springsteen, Justin Beaver y otros (por eso vemos reediciones, series, documentales, merch.. están añadiendo valor a su inversión, no son ningunos estúpidos).

Esto es un hecho. Por otro lado, la industria de conciertos también ha crecido muchísimo con grandes números, como la gira de Bad Bunny, de Taylor Swift y Beyonce, esta última con una recaudación en boletos de 400 millones de dólares aprox según Billboard, en una gira de 32 conciertos nada más.

Las casi monopólicas ticketeras (o quizás quitamos el CASI) han encontrado la vuelta al valor de sus boletos ofreciendo financiación para poder vender mucho más caro y que la gente no sienta el impacto en su bolsillo. Se han organizado con tiempo de anticipación y entienden que el público quiere esa experiencia como sea y lo va a pagar. Probablemente después de la pandemia aún con más ímpetu.

LIVE NATION por ejemplo, una gran corporación dueña de la mayoría de OCESA aquí en México, y también de Ticketmaster, polémica empresa por sus prácticas monopólicas y de sobreprecios, se llevan una enorme cantidad que crece año con año, a pesar de denuncias de abuso de precios y falta de posibilidades para sus competidores. No hace mucho hubo una importante denuncia de la Procuraduría federal del consumidor, que se supone defiende a este último, el consumidor JA. Lo interesante fue ver a los fans de BTS ponerse al tiro con Ticketmaster en 2026 teniendo ciertos logros. Aunque la verdad es que la cosa se tiene que aclarar desde las leyes, y ahí entran los políticos. ¿Qué más se puede decir?

Seguiremos reportando!

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